ARCHIVO DE CONOCIMIENTO
Moviéndose
Lucy rees
Doma
Artículo original 9 de abril de 2016.
Publicado el 29 de octubre de 2026

Moviéndose con los tiempos
Aunque hemos mantenido unas estrechas relaciones con los caballos durante miles de años, nuestras ideas sobre qué hacer con ellos y cómo hacerlo han cambiado y evolucionado, reflejando los cambios de los valores de la sociedad contemporánea, sea cual sea. Cuando escribió de la Gueriniére, los aristócratas franceses estaban abandonando sus latifundios rurales para los refinamientos de la capital, con sus perfumes, sus volantes y sus afectaciones, aunque no abandonaron la idea de que un joven de buena familia debería montar. Pues en vez de preparar el caballo en el campo para la caza y la guerra, se traslado la equitación a los espacios confinados de la cuidad en los ejercicios de la doma clásica. Cien años después, cuando los grandes ejércitos europeos necesitaron unas caballerías capaces de moverse rápido a través de terrenos cada vez más encerrados, nacieron las escuelas militares para formar sus reclutas, y son sus métodos en que se basa la formación institucionalizada de los profesores de equitación actuales.
Es fácil olvidarnos que las sociedades que produjeron estas formas de interaccionar con el caballo fueron totalmente distintas que la nuestra. En el tiempo de de la Gueriniére, la obediencia se considero producida por el castigo y la tortura pública de los desobedientes (es gracias a su gran humanidad y sensibilidad que de la Gueriniére no advoco estos métodos con los caballos); no había ninguna ciencia de enseñanza; y los animales se consideraron demasiado estúpidos para pensar o sufrir. En las escuelas militares un siglo más tarde, el recluta no cuestionó sus superiores, no pidió explicación, simplemente obedeció (y todavía por miedo del castigo) sin pensar e intentó sacar la misma actitud de su caballo.
Vivimos en tiempos distintos. Gracias a la neurociencia comparativa, sabemos que el caballo tiene centros emocionales igual de grandes y complejos como los nuestros. Gracias a los estudios sobre el aprendizaje animal, sabemos que el castigo es una manera inútil de enseñar, de hecho sabemos las mejores maneras de enseñar a los animales (aunque se los aplica al caballo mucho menos que al perro). Gracias a la fisiología, sabemos más de los dolores del caballo, los que esconde debido a su posición como animal de presa. Gracias a la etología, sabemos que los animales tienen maneras de actuar basadas en su evolución y que un animal alejado de su forma natural de vida actúa de maneras anormales debido a su estrés.
