ARCHIVO DE CONOCIMIENTO

¿Qué es la equitación conectada?

Melin Farriols

Doma

Artículo original 22 de agosto de 2013.

Publicado el 30 de octubre de 2026

Es un método que nos permite comunicarnos mejor y tener una mejor relación con nuestro caballo, aprendiendo a conectar con él mediante la toma de conciencia de nuestro cuerpo y posición así como sabiendo escuchar el cuerpo del caballo.

La equitación conectada, método creado por Peggy Cummings, está inspirado en los pioneros más reconocidos del uso de la propiocepción, Sally Swift, Lida Tellington-Jones, Feldenkrais, Alexander y las artes marciales. Nos ofrece una visión global y muy detallada de cómo es posible montar sincronizándonos con el movimiento del caballo, a partir de un conocimiento de la biomecánica tanto nuestra como de los caballos.

Para ello plantea tres cuestiones fundamentales:

  1. ¿Cómo puede moverse el caballo con nosotros?
  2. ¿Qué tipo de jinete somos?
  3. Claves para llegar a ser un jinete conectado

 

La primera de las cuestiones es básica para poder comprender la importancia de  cómo afecta nuestra posición como jinetes.

El caballo debe poder propulsarse desde los posteriores, y la fuerza que genere desde allí, deberá poder viajar por su dorso oscilante, por sus espaldas, su cuello, su nuca, su boca, y nosotros la recibiremos en el tacto que pongamos en las riendas. La musculatura del caballo debe poder contraerse y relajarse para poder mover su esqueleto con fluidez. Cualquier rigidez en el jinete, cuando bloqueamos nuestro esqueleto, por ejemplo, apretando las rodillas contra la silla,  tensando nuestra columna, bloquearemos el movimiento del caballo.

Otra valiosa aportación de este método respecto al caballo es el trabajo pie a tierra para poder educar a los caballos a moverse con libertad, preparando su cuerpo para llevar el peso del jinete, puesto que los caballos no nacieron para ser montados pero por sus características morfológicas, si los enseñamos, pueden moverse con libertad con un jinete. Para ello debemos enseñarles a tener más equilibrio, saber subir el dorso y empujar desde los posteriores. Los caballos aprenden muy rápido y es sorprendente como aprenden conciencia corporal, así como ayudarles a superar patrones aprendidos o innatos que dificultan la sincronización jinete-caballo, como tirar de las riendas.

Para que el caballo pueda emplear sus posteriores y su dorso y así poder moverse con naturalidad y libertad, tiene que poder moverse con el peso del jinete y este deber ser consciente de cómo usar su cuerpo. Por ello, la primera pregunta que debemos hacernos es ¿Qué tipo de jinete soy?

Mediante ejercicios sin caballo podemos tomar conciencia de nuestros cuerpos y posición, así como sentir como afecta a los caballos. Hemos de saber que posición de pelvis tenemos y nuestros isquiones, como utilizamos nuestra espalda –la arqueamos, la hundimos?-, como tenemos los brazos , piernas, muñecas, como respiramos….

Podríamos decir que existen 4 tipo de jinetes:

  • Jinete neutro: al que todos aspiramos llegar a ser
  • Jinete arqueado: creamos tensión en el caballo
  • Jinete encorvado: somos como un peso muerto para el caballo
  • Jinete de goma: pasa de arqueado a encorvado y viceversa

Una vez nos trabajemos a nosotros mismos podremos iniciar el cambio para llegar a ser la pareja de baile de nuestros caballos.

Convertirnos en el jinete conectado nos hará sentir más fuertes y seguros montando con menos esfuerzo. Estar más equilibrados sin fuerza ni tensiones, tener más movilidad utilizando mejor nuestro esqueleto, articulaciones y músculos, para influenciar positivamente el movimiento de caballo de una forma fácil y simple, disfrutando de la generosidad de los caballos y aceptando nuestra responsabilidad de ser una buena pareja de baile para ellos.